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Cama alta: ¡una idea fantástica a cualquier edad!

Mientras que en las dos primeras son los padres los que deciden su aspecto y su decoración, en el caso de los niños mayores y de los adolescentes, surgen problemas de diseño por la imposibilidad de combinar varios puntos de vista, normalmente opuestos. La dificultad a la hora de crear un espacio ideal para un adolescente también se debe a que requiere una mayor cantidad de muebles que un niño pequeño: en la habitación debe haber una zona de sueño, una zona de descanso y una zona de estudio. Además, la habitación del adolescente no es sólo un dormitorio. Se trata del refugio de una persona en crecimiento que necesita un lugar de trabajo cómodo y ergonómico, un sofá o un sillón cómodo en el que desarrolle su vida social, y una cama en la que pueda descansar después de un día intenso y lleno de emociones. Una habitación pequeña debe contar con el espacio adecuado para todas estas actividades. Y sí, es posible aunque tengáis poco espacio. La cama alta es la solución que estáis buscando. Al aprovechar el espacio arriba, conseguís una superficie adicional abajo que se puede utilizar como queráis. La altura mínima de la habitación en la que coloquéis la cama alta es de 265 cm, es decir, la que suelen tener los pisos estándar. Esto permite usar la cama sin miedo a que vuestro hijo se golpee la cabeza contra el techo por accidente.

La distancia entre el suelo y la cama suele ser de 110 cm. El espacio adicional que conseguimos gracias a esta solución se puede usar de distintas maneras. Es lo suficientemente grande para colocar un pequeño escritorio con cajones adicionales y una silla, creando así un lugar cómodo para estudiar. La pared detrás del escritorio es un espacio ideal para poner un corcho o una pizarra magnética, fotos, imágenes o el horario de clases. El espacio bajo la cama está flanqueado por la parte frontal y la trasera. Así, se separa ópticamente del resto de zonas de la habitación y ayuda a concentrarse. Una idea maravillosa es poner un pequeño sofá en la superficie bajo la cama, o algunos pufs para invitados. No sólo formará un lugar perfecto para las quedadas de tus hijos, sino que también previene lo que más odian las madres: echarse en la cama con los zapatos puestos. El espacio bajo la cama también puede quedar vacío y servir simplemente para jugar. Todo depende de la superficie de la que dispongáis y del efecto que queráis conseguir.

Como los gustos de los niños cambian de la noche a la mañana, recomendamos apostar por unos muebles básicos, clásicos y atemporales. También podéis crear una atmósfera especial en la habitación con pósteres o pegatinas en las paredes. Así, modificaréis su estilo a medida que las necesidades de vuestros hijos vayan cambiando. En función de los gustos actuales del niño, podéis emplear distintos complementos para convertir la habitación en una nave espacial, un búnquer o la torre de una princesa. ¡La cama alta será la base perfecta para ello! Los muebles clásicos de madera siguen estando en boga con el paso de las modas y son muy resistentes, algo fundamental si la cama ha de servir durante varios anos o si va a ser utilizada por otro de vuestros hijos más tarde.

Un tema relevante desde el punto de vista de la funcionalidad es la posibilidad de colocar la escalera con total libertad. Instalar la escalera en un lateral de manera clásica funciona de lujo si tenéis niños pequeños que necesitan más seguridad, mientras que colocarla en la parte frontal o trasera les va bien a los niños mayores y los adolescentes, ya que reduce el tiempo de subida y aumenta el espacio bajo la cama.

La longitud de las camas altas oscila entre los 140 y los 200 cm, lo que permite seleccionarlas en función de la estatura del niño. La edad con la que el niño puede mudarse a una cama de este estilo depende de cada uno, en realidad. Por ejemplo, no hay ningún problema en que un niño de preescolar duerma en lo alto, ya que las camas cuentan con barreras que impiden que se caiga. Recomendamos elegir un modelo mayor, más vale que sobre que no que falte. Así no tendréis que cambiarla al cabo de unos años. Si el espacio que queda por debajo os parece excesivo, podéis rellenarlo con peluches y sus juguetes favoritos, o con un dosel para volverlo más acogedor, incluso para un nino de preescolar.

 

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